viernes, 25 de septiembre de 2015

¿CÓMO HACER QUE NIÑOS Y NIÑAS PARTICIPEN EN LA COCINA?



Algunos de los mejores recuerdos de mi infancia son de cuando ayudaba a mi madre en la cocina. Cuando era muy pequeña, me daba un pedacito de masa y me enviaba fuera de la cocina para ir "jugar" con él, pero cuando fui creciendo, me dejaba ayudarla cada vez más en la cocina. De "mayor", me encuentro haciendo versiones veganas de, los platos de mi madre y que marcaron mi infancia. A pesar de que no creo que le estaba prestando mucha atención, sus técnicas y recetas de cocina están siempre en mi corazón.

Hay muchas razones para hacer que los niños/as participan en la cocina. Desde ayudarles en adquirir más destreza y confianza para tomar decisiones y a organizarse, a imaginar y ser creativos/as y sobretodo a conectar con alimentos vivos y frescos, aspecto olvidado de hoy día, debido al estilo de vida de muchos padres y madres que al llegar a casa cansados/as del trabajo, cocinan de manera rápida o comen alimentos precocinados.

Compartir con tus hijos/as  momentos en la cocina, decidir juntos/as el menú y elaborarlo a medias, además de suponer una conexión impagable, es fundamental para establecer y conservar hábitos saludables en la familia.

Aquí tienes algunas pautas para empezar:

1. Comienza con objetivos realistas-
Antes de comenzar cualquier cosa, es importante tener claros objetivos adecuados de lo que los niños/as pueden y no pueden hacer a su edad y nivel de desarrollo cognitivo. Un/a niño/a pequeño/a no puede hacer tareas complicadas o que suponen muchos pasos. Pueden, sin embargo, llevar servilletas a la mesa, poner la comida en los tuppers del almuerzo o ayudar a envolver algo, por ejemplo. Los7as niños/as mayores pueden hacer más cosas, pero siempre es importante ir dándoles tareas que pueden dominar y no reprimendarles si cometen errores. Recuerda, es un proceso de aprendizaje y queremos que sea divertido para ellos, no infundirles miedo o crearles ansiedad.

2. Planificación de un menú- Los niños pueden implicarse en la planificación del menú y la elaboración de la lista de la compra.
Selecciona las opciones. Si le preguntas: "¿Qué debemos tener en la despemnsa para la cena esta semana?" Puede que recibas sugerencias que no son ni sanas ni posibles. Pero si les preguntas, "¿Qué comemos hoy? ¿Pasta o croquetas de mijo?" O "¿Prefieres brócoli o judías verdes?" Es más fácil para ellos elegir. Siempre ofrece opciones que te parecen bien, así cuando tu hijo/a decida, puedes decirle "es una buena elección, carinyet" y hacer que se sientan bien acerca de sus habilidades para tomar decisiones. Deja que cada niño/a escoja una comida para la semana y que se sientan incluidos/as en la planificación familiar.
Crea una lista de compra que te permita explicar a tus hijos la diferente variedad de verduras, legumbres, cereales.... Asegúrate de incluir opciones saludables para bocadillos (pan integral, paté de olivas, cremas de frutos secos, por ejemplo). Explícales por qué ciertos alimentos no los incluyes en la lista por falta de presupuesto, de espacio de almacenamiento o porque no son necesarios para alimentarse.
Al caminar por el supermercado o en el mercado local de agricultores, habla con tus hijos acerca de las diferentes frutas, verduras y otros ingredientes que ves. Explícales por qué es importante comprar alimentos locales y ecológicos. Que utilicen sus sentidos para ver, oler y tocar (y probar frutas o alimentos elaborados artesanalmente).

3. Seguridad en la Cocina-
Hay un montón de peligros potenciales en la cocina: desde el horno caliente hasta cuchillos afilados. Mantén a los más peques lejos del horno y de los cuchillos y dales tareas que sólo requieren herramientas seguras como cucharas, batidoras manuales y espátulas. Enseña a los/las más mayores la forma correcta de manejar cuchillos y aparatos eléctricos. Ésta es también una oportunidad para enseñar higiene. Asegúrate de que se laven las manos y se rcojan el pelo largo antes de hacer cualquier otra cosa. Da un buen ejemplo al hacerlo tú antes.

4- Lecciones de Nutrición-
Con las crecientes tasas de obesidad infantil  que se dan y las enfermedades que aparecen en edades cada vez más tempranas, es más importante que nunca enseñar a los niños/as una nutrición adecuada. Ayudarles a ser conscientes de lo que comen y desarrollar hábitos alimenticios más saludables les guiará en el camino correcto hacia la buena salud. Los/las niños/as son más propensos/as a comer alimentos saludables cuando se les da cancha en la elección de alimentos y nos ayudan a hacer los platos. Mientras que trabajamos juntos/as en la cocina, se les puede enseñar por qué algunos alimentos son más saludables que otros, los tamaños de las raciones adecuadas y demostrar que la comida sana también puede ser deliciosa.

5. Otras lecciones-
Tener niños/as que ayuden en la cocina les da muchas oportunidades para mejorar habilidades múltiples. Los niños/as pequeños/as pueden aprender los colores y las formas con diversas frutas y verduras. Pueden aprender habilidades matemáticas contando o midiendo ingredientes y aprender a decir la hora configurando el temporizador. Haga que los niños/as lean los ingredientes en las etiquetas o las instrucciones de las recetas para mejorar su lectura y vocabulario. Dales una lección de geografía, haciendo platos étnicos de diferentes países y que aprendan sobre diferentes culturas y sus dietas.
Los niños/as también necesitan aprender que hay más tareas que hacer que sólo la cocción de la comida. Enséñales responsabilidad al tener que ayudar a limpiar lo que se ensucia durante la cocción y a poner los alimentos en la nevera o en los estantes. Los niños/as pueden ayudar a quitar la mesa, lavar y secar los platos o cargar el lavavajillas. Lo mejor es que tus hijos/as se diviertan mucho, que no se dan cuenta de que en realidad están aprendiendo.

6. Sed creativos/as y divertíos
Deja que tus niño/as usen su imaginación y sean creativo/as. Si quieren mezclar los espaguetis y la piña en una salsa, dales una oportunidad. ¡A lo mejor está muy bueno, nunca se sabe!. Permite que los niños/as elijan los ingredientes para su pizza o postres.

7. Comed juntos/as
Lo más importante que puede surgir si tus niños7as te ayudan en la cocina es la unión. Nada es tan precioso como una familia unida y comer juntos/as es muy importante. Numerosos estudios muestran que las familias que comen juntas son más sanas y son más felices. Sentados/as alrededor de la mesa, hablar de cómo ha ido el día, aunque sólo sea el de los adultos/as es vital.
Los alimentos pueden alimentar nuestros cuerpos, pero el tiempo empleado en la cocina creando comidas y la unión con los seres queridos nutre nuestras almas. Haz que tus niños/as pasen más tiempo contigo en la cocina y desarrollarán habilidades a la par que valiosos recuerdos que durarán toda la vida.


martes, 22 de septiembre de 2015

"En los pueblos tenemos menos cosas pero la calidad de vida es mejor, si la sabes vivir"

Entrevista a Teonila Porro Relea, campesina y residente en el pequeño municipio palentino de Villamoronta.

Foto de Carlos Sieiro del Nido

Teonila es una de esas mujeres que creen que ser campesina no es solo una profesión, sino un modo de vida. A sus 72 años, continúa el legado de sus ancestros cultivando la huerta y produciendo sus propios alimentos tal y como le enseñó su padre. Sus arrugas son los surcos humanos que cuentan su experiencia de vida, la historia de una mujer que apostó por el campo y el medio rural, no solo como una forma de sobrevivir, sino como una opción de vivir digna y coherentemente. Además, es una defensora convencida de la calidad de vida del mundo rural. Teonila es simplemente una de esas personas que merecen contar su historia y ser escuchadas, puesto que su sabiduría no es otra que la de una mujer luchadora en un mundo empeñado en demostrar que su opción de vida no es la más válida.
Teonila, fue la segunda de cuatro hermanos de una familia campesina ubicada en el municipio palentino de Villamoronta, uno de esos pueblos que, como tantos otros, se ha ido empequeñeciendo con el paso de los años. Villamoronta tiene una economía básicamente agraria y ganadera, con 267 habitantes, en su mayoría población envejecida y donde la más joven no encuentra su lugar, un ejemplo más de la crisis en la que se encuentra el medio rural. Sin embargo, a diferencia de otros pueblos de su alrededor, Villamoronta aún mantiene servicios básicos como una tienda de comestibles, una carnicería e incluso una escuela primaria e infantil, de las pocas que aún se mantienen en la zona. La jota de Villamoronta, la danza tradicional de Tierra de Campos, es una de las más conocidas dentro del folklore palentino y hoy en día son muchos los y las danzantes que mantienen esta tradición con la misma esperanza con la que Teonila planta sus semillas.
Ella, desde su infancia, veía como su padre sembraba la huerta que durante generaciones no había dejado de dar verduras y hortalizas. Teonila y su familia, han vivido por, para y junto a esa tierra que les ha dado de comer. Además, también cuidaban de algunos animales y su padre regentaba una pequeña cantina. Se trataba del minifundio, ese pequeño capital formado con un poco de esto y un poco de lo otro y que Teonila continúa reivindicando en un mundo donde según ella "necesitamos mucho y tiramos mucho también".
A los 20 años, dejó su pueblo y se marchó a trabajar a Santoña, una pequeña ciudad de la provincia de Cantabria. Teonila decidió ir sin pensarlo mucho, puesto que por aquel entonces ella y sus hermanos tenían la idea de salir del pueblo donde ya sabían lo que les esperaba. Tras casarse y vivir en diferentes ciudades junto a su marido, guardia civil de profesión, Teonila decidió separarse y volver al pueblo junto a sus hijos. "Como allí no había dónde ganar un duro y sobrar no sobraba nada, sobreviví con la huerta. Volví a cultivar lo que me habían enseñado, conocía el oficio y no me costó nada integrarme". Así resume Teonila su vuelta al campo, del que dice se fue siempre con la idea de volver. Además de la huerta, Teonila decidió cuidar de algunos animales y con ello su vida económica mejoró. Esta mujer campesina descubrió que, al producir por sí misma las cosas que necesitaba, podía mantener a toda su familia.
Me encuentro con Teonila un domingo de mayo cuando las plantas de tomate de su huerta empiezan brotar. A primera vista, Teonila rompe los moldes de su edad ya que tal y como me habían contado parece una mujer fuerte, optimista y sobre todo activa. Antes de comenzar a charlar me enseña con orgullo su huerto y con un poco de resignación me dice que en otros tiempos cultivaba toda la parcela pero que ahora solo planta un pedazo de tierra, lo suficiente para tener hortalizas y verduras para su familia durante todo el año. La huerta de Teonila está situada junto a su casa, una casa grande, con su bilbaína y su espaciosa cocina y con un gran ventanal en el salón desde el que puede vigilar que los pájaros no arruinen su cosecha. Había oído hablar de esta mujer por su participación en el banco de semillas de Amayuelas de Abajo, ella era una de las campesinas que había llevado algunas de las semillas autóctonas que había plantando una y otra vez durante toda su vida. En el banco de semillas las plantas de Teonila tendrán asegurada su supervivencia y se convertirán así en el testigo de la sabiduría y la fortaleza de esta campesina cuando ella ya no esté. Teonila me advierte que posiblemente se emocione, pero su gran sonrisa me da a entender que no lo dice desde el pesar, sino desde la seguridad de alguien que ha sido feliz con lo que ha tenido.

¿Lo que producía en la huerta era solo para consumo propio?
•También vendía o lo intercambiaba con las vecinas. La gente solía sembrar para su autoconsumo, pero mi padre solía vender una parte, los pepinos en verano, por ejemplo. No había tiendas como las de ahora que tienen de todo, no había las frutas y verduras que hay ahora, la comida se vendía a granel: el azúcar, el aceite, la sal... Yo, cuando llegué, empecé a vender lo que me sobraba, las vecinas me decían: "¿nos vendes un par de tomates?". Luego empecé a sembrar más y con ello a vender una parte de mis productos. Después llegaron las tiendas y los mercados, la gente empezó a cambiar, empezó a comer otras cosas y yo fui vendiendo cada vez menos, pero lo he hecho hasta que físicamente he podido. De esta manera he contado con ingresos económicos y he tenido lo necesario para vivir bien".

       ¿Qué ha supuesto para usted pasar casi toda su vida cultivando la tierra?
         Decidí marcharme del pueblo aun sabiendo todo lo que dejaba detrás. Entonces empecé a vivir una vida muy diferente a la que había tenido hasta ese momento, siempre en contacto con la tierra. Mi vida fue el oficio de mi marido, que no tenía nada que ver con la agricultura. Pasé 30 años viviendo con él, tenía 50 años cuando me separé y decidí volver al pueblo y me incorporé otra vez a la vida de la agricultura. Tenía las tierras y la huerta y me gustaba. Para mí no fue ningún bache, yo no he sufrido ningún drama por venir de una vida holgada con mi marido, donde no hacía mas que hacer la comida y cuidar de mis hijos. No me costó trabajo incorporarme otra vez, no me da vergüenza coger el saco para ir a por leña o para ir a por maíz para los pollos, a mí nada me ha ahogado en la vida, todo lo contrario".

        ¿Disfrutabas trabajando la huerta y el campo?
         Siempre he disfrutado. Hay otros que reniegan de los trabajos del campo, pero yo no, jamás, todo lo contrario, he disfrutado y lo sigo haciendo. Yo voy ahora a dar un paseo al campo y me quedo embelesada mirando los trigos, viendo el maíz, observando cómo se trabaja ahora. Y... ¡los ojos ven tanto!... a veces bueno, a veces malo.

         Usted vive en Villamoronta, el pueblo donde nació. Mucha gente cree que la vida en el mundo rural es monótona y aburrida. ¿Usted qué opina? ¿Cómo ha sido su experiencia?

         Sí que es verdad que muchas personas de mi época salimos del pueblo porque no había vida laboral, no había industria. Una vez que te casabas, la única opción era el campo. Pero las generaciones de ahora dicen: "El pueblo no es para mí". Yo jamás me he aburrido en el pueblo, todo lo contrario. Incluso cuando dejé el pueblo me fui con el plan de volver. Es verdad que a veces sí que se te pasa por la cabeza que el pueblo es un aburrimiento. Pero vives en una casa, no es cerrado, tienes el patio, la huerta, sales a dar paseos al campo o también puedes ir a las actividades que se organizan para la gente del pueblo, yo me he apuntado a clases de gimnasia, por ejemplo.
         
         ¿Cree que aún hay ciertas necesidades de los pueblos que no están cubiertas?
         Nosotros tenemos médico todos los días menos uno a la semana, hay actividades: gimnasia, labores, pintura... Pero también nos van quitando cosas, el autobús público venía al pueblo antes todos los días, ahora viene únicamente dos, eso te quita mucha autonomía. Te dicen: "Todo el mundo tiene coche", pero los que no tenemos coche, la gente mayor, por ejemplo, ¿qué hacemos? Se quejan porque a veces solo lo utiliza un viajero, pero lo necesitamos. Si quieres ir al dentista, por ejemplo, tienes que poner la cita uno de los dos días que pasa el autobús y ,claro, es muy limitado. No hay las cosas que encuentras en la ciudad, lugares donde hacer actividades de ocio, un cine, por ejemplo. Aquí se tienen que poner de acuerdo tres o cuatro personas para ir a la ciudad a hacer esas cosas y, claro, ya te desmoralizas, te deja de importar el no hacer esas cosas porque cuesta mucho hacerlas. Hablemos del futuro del mundo rural, ¿usted que opina? 
    
         ¿Tiene esperanza?
         La agricultura y la ganadería que hay son de explotación intensiva y no crean empleo. La tierra está en pocas manos, toda está comprada, pero no da trabajo a una población joven que se marcha. Antes la gente tenía su pequeño minifundio, todo el mundo tenía su pequeño capital: un par de mulas, unas pocas vacas, algo de remolacha... y la gente podía vivir, vivíamos. Yo, si tuviera veinte años ahora, desde luego que sabiendo lo que sé, hubiera montado una granja de gallinas, una plantación de fresas o cualquier otra historia, todo con vistas a hacer una inversión en la tierra. Yo, si tuviera veinte años, invertiría aquí, no me cogería el toro desprevenida."

         ¿Qué le parecen las nuevas personas pobladoras que deciden dejar la ciudad e iniciar una nueva vida en el campo?
         A mí me encanta. Descubren que hay más tranquilidad y que hay vivienda a pesar de que han dejado caer muchas de las casas que antes estaban ocupadas. Con su experiencia de vivir en la ciudad y después venir al pueblo, pueden hacer entender que el pueblo no es algo malo, que se puede vivir con menos que en la urbe. Hay gente a la que le da vergüenza decir que es de pueblo, yo jamás lo he negado. Soy de pueblo y ¡poco bien se vive aquí! Dicen que no tenemos cultura, pero no saben que tenemos una cultura que vale más. Yo apenas fui a la escuela, cada vez que tengo que rellenar un documento tengo que pedir ayuda, pero sé hacer algo fundamental, sé producir la comida, a eso no me gana nadie. Cuando hablaban de la ciudad, de la industria, de todo lo que se producía, yo me quedaba pensando. Al final llegaba a la conclusión de que ellos eran los que ganaban dinero, sí, pero con el hierro no se come, se come con lo que se hace en el pueblo. 

         Siempre me he preguntado por qué la gente respeta un puesto de trabajo en la ciudad y no en el pueblo. En el pueblo soy yo, tengo más independencia, más libertad y eso hay que valorarlo también.

Me despido de Teonila con la promesa de volver a verla cuando las plantas de su huerto hayan dado su fruto. Confío en que cuando nos volvamos a ver, Teonila siga manteniendo la fortaleza que demuestra a cada paso. Esta mujer campesina aún no ha decidido tirar la toalla y lo hace demostrando que su forma de vida, basada en el autoconsumo, en el apego a la tierra y en la vivencia de lo rural no es solo una forma de sobrevivir, sino sobre todo de vivir.


Entrevista hecha por Violeta Aguado Delgado (Revista Soberanía Alimentaria)

jueves, 10 de septiembre de 2015

LA MACROBIÓTICA Y LOS NIÑOS


Diana Isabel López Iriarte , Consultora macrobiótica y profesora de cocina del Restaurante La Biotika, escribe:

"Os quiero contar hoy el tema de los niños y su alimentación, sin caer en dietas depurativas rígidas y quizá, absurdas en la infancia, pero si es importante tomar conciencia de algunas cosas. Basándome en mi experiencia voy a narrar mis conclusiones y reflexiones como madre "mutante" por si a alguien pueden dar algo de luz y perspectiva, con todo mi cariño y esperando que os guste.
Mi hijo el pequeño fue macrobiótico desde su concepción, desde siempre. Es y ha sido un niño mucho más tranquilo que mi hijo mayor, (durante su embarazo mi alimentación fue convencional). Es un niño muy diplomático y centrado: el primer día de colegio parecía un "samurai" en mitad del patio, rodeado de llanto y drama, él seguía con su estado de tranquilidad e ilusión ante su primer día de cole. El entorno caótico, no cambió fácilmente su sentimiento armónico y de confianza en lo que le esperaba. Él es empático y se preocupa por los demás y tiene una tendencia natural a arreglar conflictos y a ceder por el bien común, con tal de que haya armonía. Es un niño que definiría como muy estable emocionalmente, bastante resistente y que prefiere ceder antes que meterse en problemas. Físicamente es muy inteligente, delgado pero extremadamente fuerte. No enferma casi nunca y su crianza ha resultado sencilla, fácil... sin grandes preocupaciones ni problemas. Durante el proceso de crianza de mis hijos he comprobado que cuando se sigue el orden de la naturaleza, todos los procesos se van sucediendo sin mayores complicaciones ni desordenes o esfuerzos, de forma armoniosa.

Criar y educar a los hijos es como remar en un río a favor de la corriente; por cada remada el avance es siempre mucho mayor con la ayuda de las fuerzas naturales y del equilibrio de la vida. Lo mismo que tras la primavera llega el verano y luego el otoño y así sucesivamente. No hemos tenido grandes procesos de enfermedades, ni virus, ni hospitalizaciones ni casi visitas al pediatra. He observado a mi alrededor como complicamos los procesos en los niños, procesos sencillos y naturales, como dejar los pañales, contener la orina, adquirir determinadas habilidades, creyendo que como adultos tenemos que "hacer algo" para intervenir en el proceso. Y lo único que logramos en realidad es añadirles presión, carga mental, y complicarlo racionalmente todo. Añadimos nuestra preocupación adulta, por querer anticipar algo que tal vez iba a iniciarse, por si solo en pocas semanas, y entonces lo que conseguimos es complicarlo y ralentizarlo, como hurgar en una raíz cuando está a punto de brotar sólo la tuerce y la saca de su lugar impidiéndole salir a su tiempo.
Muchos de los problemas de madurez en los niños en realidad tienen su origen en la alimentación. Por ejemplo un exceso de lácteos frena la maduración y hace que estén menos preparados para dejar los pañales o no orinarse en la cama, y estos lácteos solo nacen de un miedo a la desnutrición, no son necesarios. Mi hijo pequeño nunca tomó lácteos hasta los tres años, salvo algún yogur esporádico, y pasó de la lactancia materna hasta los cuatro años a tomar algo de queso y leche de almendras, pero si cuidaba mucho que en su dieta no hubiera cosas que descalcifican y sí cosas que aportan calcio. Por ejemplo, el pescado aporta calcio mientras que la carne roja descalcifica, el cereal integral y la verduras son ricas en calcio así como los frutos secos, y permití la mantequilla aún cuando mi ideal es macrobiótico, ya que para asimilar el calcio es necesaria la grasa, y la mejor forma de asimilarlo es la mantequilla, eso sí ecológica.
Me preocupé de que el equilibrio en su sangre fuera de minerales, y no de ácidos como el azúcar y la carne. Y a partir de ahí no era necesario introducir tanto lácteo, por consiguiente no han necesitado ni padecido, asma, alergias o bronquitis, todos ellos producidos por el exceso de mocos que proporciona la leche. Tampoco me he empeñado en que tomaran fruta en invierno, si no en verano cuando es de temporada y la pedían. Me preocupé eso sí de que hubiera suficientes verduras. Pero eso implica largas noches de purés de verduras, y judías verdes y brócoli con cuentos y formas divertidas para que las tomaran. El simple hecho de introducir el cereal a tiempo paulatinamente y retirar tanta leche va madurando el sistema nervioso central, y el niño va logrando solo mayor conciencia de sí mismo, lo que ayuda en todas estas etapas de mayor autonomía y control.
Algunos niños son de naturaleza más yin, y las frutas, el azúcar y los lácteos no les ayudan a estos procesos. Al añadir la preocupación de los padres todo se complica y añadimos mayor inseguridad a un niño ya de por sí frágil. Otros niños inquietos y que comen poco, duermen mal y son irritables son alimentados demasiado pronto con proteína animal en cantidades y sal, y esto empeora su delgadez y su condición. Cada vez resulta más problemático que coman, duerman, se relajen... todo es una cuestión de sencillo equilibrio.
En mi caso, mi niño prefirió ir introduciendo los alimentos muy poco a poco, y seguir con la lactancia materna un poco más. En la crianza de mis hijos he pasado por alto, mocos, fiebres, hospitales, virus, bronquitis, bronquiolitis, rabietas, pesadillas, golpes y fracturas, diarreas, cólicos, vómitos y sustos de diversa índole. Sencillamente aluciné cuando al completar la ficha en la guardería me preguntaron que cuántos inhaladores y aerosoles tenía y que cuántos broncodilatadores habían usado e incluso las marcas, como si fuese algo muy común y normal. La respuesta fue sencillamente que ni siquiera sé que son esas cosas.Y lo que más me llamó la atención de todo esto es la naturalidad con que se aceptaba todo esto. Y la poca memoria y capacidad de discernimiento de padres y pediatras. Personalmente aluciné en colores cuando el pediatra me dijo como lo más normal del mundo, que lo corriente era que el primer año de guardería el niño pasase 14 o 15 catarros o virus. Simplemente me acordaba de mi propia infancia, y no recuerdo haber estado enferma tanto tiempo. Anginas y sarampión solamente.
Quizá en un empeño y exceso de amor, y por querer hacer las cosas bien, nos estamos excediendo en visitas a médicos y en una nutrición excesivamente densa y un control excesivo de sus procesos, y lo que estamos logrando es complicar lo natural y hacer de ello un "problema". Creo que estamos tan acostumbrados a luchar y a encontrar dificultades que hasta las buscamos y las producimos en las cosas que deberían ser sencillas y suaves.
Otros efectos observados en mis hijos frente a sus amiguitos y compañeros, es que tenían una actitud observadora y curiosa a la vez que respetuosa con los demás. Unas ganas de descubrir y una forma rebelde, no violenta sino creativa, de separarse del montón. Eran pacíficos y diplomáticos con los demás pero profundamente participativos y creativos. Menos competitivos y más colaboradores, pero con ingenio e ideas propias a menudo originales. Se comparaban menos, y sobre todo eran mucho más abiertos a relacionarse y a mostrarse. A la hora de bailar, de inventar, de pintar, eran creativos y ocurrentes y no juzgaban lo de los demás, simplemente querían participar y disfrutar creando. De manera natural han rechazado los sabores muy químicos o artificiales, o los productos de mala calidad. Tienen una tendencia a equilibrar y tomar de manera sopesada, hidratos de carbono, proteínas, y vitaminas y líquidos de forma natural. En el tema de la comida son más abiertos a explorar, y comen castañas, batata asada, brócoli, coliflor, frutas diferentes, pescados. Algunas veces pueden querer probar sabores fuertes pero el exceso les satura enseguida y vuelven a su equilibrio". 

Artículo publicado en Espacio Humano. 

martes, 8 de septiembre de 2015

LIMPIEZA ECOLÓGICA DEL HORNO



Los residuos de los productos químicos para la limpieza de los hornos se quedan dentro y pasan a tu comida cuando la cocinas. Esta limpieza tiene aún más sentido si compras alimentos ecológicos. Y no es tanto como parece.

Necesitas:

Agua
Botella con aspersor
Bicarbonato de sodio
Un trapo
Vinagre
Un cuenco

1. Quita las bandejas del horno.

2. Mezcla bicarbonato con un poco de agua en un recipiente hasta obtener una pasta que se pueda untar fácilmente en las superficies que necesitan limpieza.

3. Unta con la pasta todo el interior del horno. El bicarbonato se vuelve marrón.

4. Deja reposar durante toda la noche.

5. El día después: Con un trapo húmedo quita el bicarbonato de las paredes del horno.

6. Pon un poco de vinagre en el spray y rocía todas las superficies donde se sigue viendo residuos del bicarbonato.

7. Limpie con un trapo húmedo.

8. Enciende el horno a una temperatura baja 150 grados por ejemplo durante 15 a 20 minutos para que se seque.

El método sirve para todo tipo de horno y da muy buen resultado

miércoles, 2 de septiembre de 2015

TTIP: La Carne que nos matará


Las grandes empresas cárnicas estadounidenses necesitan urgentemente derribar las restricciones al uso de antibióticos en Europa y así poder comercializar y producir a mayor escala.

Las últimas décadas el consumo de carne a nivel mundial no ha parado de crecer; desde 44 millones de toneladas en 1950 a 284 millones de toneladas en 2009 y todo indica que seguirá incrementándose en los próximos años.
Este aumento de consumo de carne lleva obviamente aparejada un aumento de la producción animal, lo cual genera enormes problemas de sostenibilidad, consumo de agua y de competencia directa con el derecho a la alimentación de millones de personas. Así se estima que un 35% de la cosecha de grano del mundo (760 millones de toneladas) es utilizada con fines de producción animal.
El sector cárnico, en las últimas décadas y de forma paralela, ha sufrido una enorme transformación marcada por una mayor industrialización y verticalización del sistema de producción. Así vemos cómo en pocos años este proceso ha hecho desparecer silenciosamente miles de granjas familiares y la aparición en su lugar de factorías o fábricas de producción animal, cada vez más grandes y por eso es cada vez  más frecuente encontrarse en la prensa el fenómeno de las mega granjas, con cientos y miles de animales. En este momento solo las cuatro primeras empresas cárnicas controlan el 85% del mercado mundial.

EL USO DE ANTIBIÓTICOS
Pero para que este despropósito de factorías de miles animales hacinados haya sido posible es imprescindible contar con la inestimable ayuda de los antibióticos, el consumo del cual no ha hecho nada más que crecer.
Las sustancias antimicrobianas se emplean en veterinaria con fines terapéuticos y profilácticos para tratar infecciones. Pero los antibióticos también pueden ser empleados en producción animal por otras dos razones, además de la curativa. Las dos razones son la preventiva y como promotores de crecimiento. Las condiciones de la ganadería industrial ha provocado un grado variable, pero existente, de inmunosupresión en los animales haciéndolos más propensos a enfermar.Tal es su importancia que el aumento masivo y global de la producción de carne en factorías se prevé que en el año 2030 su uso se habrá incrementando en un 67%, lo que representa una "amenaza para la salud pública", según afirma un estudio recientemente publicado en el Proceedings of the National Academy of Scientists (PNAS) de Estados Unidos.

El uso de antibióticos se duplicará en Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) debido a la transformación de su sector hacia sistemas intensivos de producción .El estudio afirma que el uso de antibióticos ya está dando lugar a una crisis de resistencia a los antibióticos en los EE.UU. y en la Unión Europea.

Según la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) (año 2012), la resistencia de la bacteria Salmonella spp. aislada de los casos que han afectado a humanos, se sitúa cerca del 50% para los antibióticos más utilizados. Es decir, que la mitad de la veces que alguien enferma de Salmonella y es tratado con antibióticos, estos no funcionan. La media europea se sitúa entre un 25 y un 30% en función del antibiótico. En el caso de Campylobacter, las cepas aisladas en los casos que han afectado a humanos, vemos que más del 80% de las cepas aisladas que afectaban a humanos en España eran resistentes a los seis antibióticos más usados. Y finalmente, analizando las cepas de Escherichia coli aislada en los casos de contaminación de alimentos vemos que para la carne de pollo la resistencia rondaba el 30% y para la carne de cerdo el 25%. No solamente la EFSA confirma esta situación, así según datos del atlas mundial de la OMS, en España la tasa de Escherichia coli (responsable, por ejemplo, del 80% de infecciones urinarias) es resistente al 34,5%.
En la Unión Europea la Directiva 1831/2003 prohibió los llamados Antibióticos Promotores del crecimiento en Europa a partir del 2006. Es decir, no se pueden administrar estas substancias (normalmente a través del agua de bebida, pienso o a través de implantes subcutáneos en los animales) en la producción animal europea. Aún así según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades calcula que la resistencia a los antibióticos provoca cada año 25.000 muertes
Aunque, como vemos, la situación europea dista de ser ideal, sí es cierto que se han dado pasos importantes en el control del excesivo uso de antibióticos para ganadería. Lo que nos encontramos en EE.UU respecto de los antibióticos promotores del crecimiento, por el contrario, ha sido, y es, muy diferente. Los antibióticos son usados de forma rutinaria en la producción animal estadounidense, como se habían estado en la UE antes de 2006. De acuerdo con la FDA, aproximadamente el 80% de todos los antibióticos usados en los Estados Unidos se destinan a ganadería y solamente el 20% a la salud humana.
De estos datos se podría desprender que estamos frente a los efectos colaterales de un proceso de evolución normal del sector, pero nada más lejos de la realidad. En verdad son el resultado directo de la aplicación de políticas públicas con el objetivo de favorecer los intereses de grandes corporaciones cárnicas. Así en Estados Unidos el número de factorías de vacuno lechero se ha doblado (incremento del 93%) en la última década y actualmente agrupan a más de 5 millones de vacas. Una media de 650 vacas, cada día, han pasado a ser criadas en este tipo de explotaciones ganaderas.
El número de animales destinado a vacuno de carne en granjas factoría (los famosos feedlots) agrupan a más de 14 millones de animales, añadiendo 1.100 animales cada día en la última década a estos sistemas de producción. La media de una granja de feedlot en EEUU es de 3.800 animales.
Por lo que respecta a la producción de carne de cerdo, en una década se han incrementado un 36% el número de granjas factoría y actualmente más de 65 millones de cerdos se producen en este tipo de granjas. 4.600 animales, cada día, han pasado a engrosar las filas de este tipo de producción. El tamaño medio de las granjas se ha incrementado un 42% y actualmente es de 5.200 animales.

EL TTIP, UNA AMENAZA PARA LA SALUD PÚBLICA
Estas grandes empresas necesitan ahora una vuelta de tuerca más. Se trata del ensanchamiento del mercado, y a esto es a lo que responde el TTIP, que tiene como uno de sus ejes fundamentales,  no tanto el “abrir” fronteras a los alimentos estadounidenses, sino “abrir” los órganos reguladores agroalimentarios europeos. Se trata por tanto de eliminar las barreras reguladoras que limitan los beneficios potenciales de las corporaciones transnacionales a los dos lados del Atlántico.

Para mantener sus enormes beneficios necesitan urgentemente derribar las restricciones al uso de antibióticos en Europa y así poder comercializar y producir a mayor escala, eso sí, externalizando el coste de los perjuicios causados en la salud de la población. Y es ni más ni menos que asuntos como este lo que se está ahora mismo negociando entre Estados Unidos y la Unión Europea. Es imprescindible y urgente por tanto que los ciudadanos sepamos lo que nos estamos jugando en este acuerdo y reaccionemos. Si no somos capaces de hacer descarrilar este tratado en los próximos meses sufriremos consecuencias que ni siquiera podemos llegar a imaginar.

Escrito por Javier Guzmán. Director de VSF Justicia Alimentaria Global.
Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/consumo/ttip-carne-nos-matara/20150731132543118624.html

martes, 1 de septiembre de 2015

CURSO DE MACROBIÓTICA Y MEDICINA ORIENTAL 2015/2016


El curso, que se desarrollará en Ca l'Agnès (Cubelles-Barcelona), tiene como objetivo principal aportar conocimientos suficientes para aplicar la macrobiótica a nivel personal y familiar trabajando la observación de acuerdo a los fundamentos de la medicina oriental.

Durante los 6 monográficos veremos, tanto a nivel teórico como en los platos que cocinaremos, cómo aplicar la alimentación para equilibrar y fortalecer todos los órganos y sistemas del cuerpo según el yin/yang, el Principio Único y la medicina oriental. 

Se puede hacer en sábado o en domingo. Éstas son las fechas

OPCIÓN SÁBADO
26 Septiembre
24 Octubre
21 Noviembre
19 Diciembre
24  Enero
20 Febrero

OPCIÓN DOMINGO
20 Septiembre
18 Octubre
15 Noviembre
13 Diciembre
31  Enero
28 Febrero


Todos los platos cocinados en todos los cursos son veganos. 
Cada curso se desarrolla de 10h a 17h, incluye la comida del medio-día, el recetario y apuntes teóricos de buena calidad.

+Info e inscripciones. agnesmacrobiotica@gmail.com

El Gobierno quiere, de un plumazo, hacer desaparecer todo el sector de las Terapias Naturales.



“El Gobierno del PP quiere, de un plumazo, hacer desaparecer todo el sector de las Terapias Naturales”, escribe Enrique Fabeiro. Director de la Revista Natural. 

Lo podrás constatar en la página web del Ministerio de Sanidad,  en la sección Proyectos Normativos, encontrarás en pdf del Proyecto de RealDecreto 639/2014, de 25 de julio, por el que se regula la troncalidad, la re-especialización troncal y las áreas de capacitación específica, se establecen las normas aplicables a las pruebas anuales de acceso a plazas de formación y otros aspectos del sistema de formación sanitaria especializada en Ciencias de la Salud y se crean y modifican determinados títulos de especialista, impone, en función de este último efecto, la necesidad de adaptar las vigentes clasificaciones y definiciones de los centros, servicios y establecimientos sanitarios y su correspondiente oferta asistencial a la creación de nuevas especialidades y a la fusión o modificación de otras.
Esto lo especifica escuetamente en la página 38, en la U 101,  Técnicas No Convencionales: unidad en la que un médico es responsable de la aplicación de técnicas seguras vinculadas a la naturopatía, al uso de medicamentos homeopáticos, a la estimulación periférica con agujas y otras que pueden incidir en la mejora del bienestar de las personas.

Cuatro Comunidades Autónomas (Cataluña, Madrid, Murcia y La Rioja) indican que tienen normativa, además del Real Decreto 1277/2003, que regula los centros que realizan terapias naturales, pero, en realidad, se trata de normativa de desarrollo de dicho real decreto, salvo en el caso de Cataluña que sí tenía una norma específica (actualmente anulada y confirmada su anulación por la Sala Tercera de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo el 7 de abril de 2011). En general, los requisitos que les exigen a los centros sanitarios de terapias naturales son los mismos que los requeridos a los restantes centros sanitarios, precisando un médico al frente y ahora parece que están decididos a regular algo que desde 1986 se propuso Sanidad y que había quedado en el tintero. La necesidad de depender de un médico para el ejercicio de actividades sanitarias, incluidas las medicinas naturales y complementarias (no convencionales). (1)

Sólo los centros, servicios y establecimientos sanitarios autorizados podrán utilizar en su publicidad, sin que induzca a error, términos que sugieran la realización de cualquier tipo de actividad sanitaria, limitándose aquélla a los servicios y actividades para los que cuenten con autorización, debiendo consignar en dicha publicidad el número de registro otorgado por la autoridad sanitaria de la correspondiente comunidad autónoma al concederle la autorización sanitaria de funcionamiento o la autorización específica de publicidad sanitaria: "Las actividades de promoción y publicidad de los centros, servicios y establecimientos sanitarios autorizados estarán sometidas a la inspección y control de las autoridades sanitarias competentes, de acuerdo con lo establecido al respecto en los artículos 27 y 30.1 de la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, y los artículos 1 y 6 del Real Decreto 1907/1996, de 2 de agosto, sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria, debiendo observar, asimismo, los criterios establecidos legal o reglamentariamente para la publicidad de medicamentos y productos sanitarios (pag. 15 y 16 del decreto adjunto en el enlace más arriba).
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(1) http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/201112/20/sociedad/20111220elpepusoc_1_Pes_PDF.pdf

Información recogida por Agnès Pérez.