sábado, 6 de abril de 2013

LA SALUD A TRAVÉS DE LA MACROBIÓTICA





DESGRACIA, ENFERMEDAD Y CRIMEN.

Los imperios mundiales y su civilización han sido siempre destruidos por sus defectos internos. Igualmente, todas las desgracias y todas las enfermedades, incluido el crimen, son engendradas por las personas, por su ignorancia.

ENFERMEDADES INCURABLES.


No existen las enfermedades incurables. He visto miles de enfermedades supuestamente incurables, como diabetes, parálisis de todas clases, lepra, epilepsia, asma, etc., curadas en 10 días o en algunas semanas con nuestra macrobiótica, por lo que estoy convencido de que no habría males incurables si todos aplicásemos este método.

TRES TERAPÉUTICAS.

En mi opinión, hay tres clases de tratamientos:

1) el de los síntomas: Es decir, la destrucción de los síntomas por medio de paliativos físicos y siempre más o menos violentos. Es la medicina sintomática, animal o mecánica.

2) el de la educación: Consiste en el desarrollo del discernimiento, que permite dominar la salud. Es la medicina humana.

3) el creativo o espiritual, que consiste en vivir sin miedo ni ansiedad, en libertad y justicia. O, dicho de otro modo, realizando el Ser. Es la medicina del espíritu, del cuerpo y del alma.

No hay enfermedades incurables para el Creador del Universo, ni en el Reino de la libertad, de la felicidad y de la justicia. Pero hay gente a la que no se puede curar o a la que no podemos enseñar cómo curarse: Son los arrogantes, que rehúsan plantearse antes que nada la constitución del universo y su principio único y que niegan la fe que mueve montañas.

Si no tienes la voluntad de vivir con poco y de forma sencilla según el viejo adagio “vivere parvo” (vivir pobremente), que sigue siendo la llave de oro de la salud, no puedes ni debes curarte.

A veces oímos decir que alguien quiere curarse, que tiene la determinación de curarse a cualquier precio, pero esta voluntad no muestra otra cosa que el deseo de parapetarse en sí misma, y no es más que una forma de derrotismo. Mucha gente quiere curarse con ayuda de otros o de algún instrumento, sin hacer un “mea culpa” ni averiguar qué error está detrás del mal que padecen. La voluntad de vivir empieza por la búsqueda de la causa de todas las desgracias, de todas las enfermedades y de todas las injusticias con el fin de vencerlas sin violencia ni instrumento sino conforme a las normas del Universo, mientras que el deseo de curar los síntomas o de controlar la salud no es más que una manifestación de exclusivismo o egoísmo de alguien que no tiene en cuenta las leyes del universo o quiere mostrarse superior a ellas.

LAS SIETE CONDICIONES DE LA SALUD Y DE LA FELICIDAD.

Antes de seguir nuestras directrices en materia de régimen, es conveniente que examines tu estado de salud según las siete normas siguientes. Empieza por hacer esta auto-consulta antes de iniciar el régimen macrobiótico. Al comienzo de cada mes tendrás un progreso más o menos grande dependiendo de lo estrictamente que lo hayas seguido. Prueba el test con tus amigos y te sorprenderá constatar que algunos que parecen estar muy bien no tienen en realidad muy buena salud.

1.- Ausencia de cansancio. (5 puntos)

No debes sentirte cansado. Si coges un resfriado, significa que tu constitución ha estado fatigada durante muchos años. Si dices de vez en cuando “es demasiado difícil” o “es imposible” o “no estoy en condiciones de hacer esto o aquello”, estás mostrando el grado de tu debilidad porque, si estás verdaderamente en forma, debes poder superar las dificultades una tras otra con el mismo vigor que un perro persiguiendo a un conejo. Hay que aventurarse en lo desconocido, y el placer será mayor cuanto más grande sea la dificultad. Esta es la actitud que indica la ausencia de fatiga, que es la verdadera causa de todas las enfermedades y que puede curarse muy fácilmente, sin medicación ninguna, si sigues correctamente el método macrobiótico de rejuvenecimiento y longevidad.

2- Buen apetito. (5 puntos)

Si no puedes tomar cualquier alimento natural con placer y con la mayor gratitud hacia el Creador, es que te falta apetito. Si un simple trozo de pan negro o un poco de arroz integral te parecen muy apetecibles, es que tienes buen apetito y buen estómago. Un buen apetito es la salud en sí misma, y comporta igualmente el apetito sexual. El apetito sexual y su satisfacción gozosa son una de las condiciones esenciales de la felicidad. Si un hombre o una mujer no tienen ni apetito ni placer sexual es que son ajenos a la ley de la vida, al Yin- Yang. La violación de esta ley por ignorancia no puede conducir más que a la enfermedad o a deficiencias mentales. Los puritanos son impotentes y por lo tanto odian la sexualidad. Quienes están amargados o descontentos, interior o exteriormente, nunca entrarán en el Reino de los Cielos.

3.- Sueño profundo. (5 puntos)

Si hablas mientras duermes o tienes sueños, es que no duermes bien y tu sueño no es bueno. Por el contrario, si tienes bastante con entre cuatro y seis horas de sueño, es que duermes bien. Si no consigues dormirte tres o cuatro minutos después de poner la cabeza en la almohada en cualquier circunstancia y en cualquier momento del día, es que tu espíritu no está completamente libre de miedo. Si no puedes despertarte a la hora que te has fijado antes de acostarte, es que tu sueño es imperfecto.

4.- Buena memoria. (10 puntos)

Si no olvidas nada de lo que ves y oyes, es que tienes buena memoria.

La capacidad de retener aumenta con la edad. Seríamos desgraciados si perdiésemos el recuerdo de quienes nos han ayudado. Sin buena memoria no podemos tener un discernimiento sano y no podemos más que equivocarnos.

Los Yoguis, los Budistas, los Cristianos, han tenido siempre una buena memoria. Algunos incluso recuerdan sus vidas anteriores.

Gracias a la macrobiótica, desarrollarás la memoria hasta el infinito.

5.- Buen humor. (10 puntos)

¡Libérate de la cólera! Una persona con buena salud, es decir, sin miedo ni enfermedades, es agradable y está contenta en toda circunstancia. Una persona así estará más feliz y se sentirá más entusiasta cuanto mayores sean sus dificultades. Tu actitud, tu voz, tu conducta e incluso tus críticas deben provocar la gratitud de todos los que te rodean. Cada una de tus palabras debe expresar tu alegría y tu reconocimiento como el canto de los pájaros y el zumbido de los insectos del poema de Tagore. Las estrellas, el sol, las montañas y los mares participan de nuestra naturaleza, ¿cómo podemos vivir sin ser felices? Deberíamos serlo como lo es un niño que recibe un regalo. Si no lo somos, es que no tenemos buena salud.

¿Cuántos amigos íntimos tienes? Un número grande y variado de amigos íntimos es prueba de una amplia y profunda comprensión del mundo. No cuentan como amigos los padres ni los hermanos y hermanas. Un amigo es alguien a quien quieres y admiras y que siente lo mismo hacia ti; alguien que siempre está dispuesto a ayudarte a realizar tus sueños cueste lo que cueste, incluso sin que se le pida.

Hay que amar y admirar a todos los seres y todas las cosas, incluso a una brizna de hierba o un grano de arena o una gota de agua. Eso es el buen humor. Hay que poder decir, y algunos lo consiguen, que nunca has conocido a nadie a quien no pudieras apreciar. Si no puedes hacer de tu mujer y tus hijos amigos íntimos, eso muestra que estás muy enfermo.

Si no tienes amigos íntimos, sigue mi consejo y toma una cucharadita de gomasio (3/4 de sésamo molido y 1/4 de sal) para neutralizar la acidez de tu sangre. Puedes comprobar este procedimiento en tus hijos: Deja de darles azúcar, miel, chocolate, etc., que acidifican la sangre y, en una semana o dos un niño muy Yin se volverá muy Yang, es decir, lleno de alegría. El aceite de sésamo que contiene el gomasio impide la sed al recubrir la sal, y ésta entra en el torrente sanguíneo anulando el exceso de ácido. ¡No olvides que un exceso de ácido es un peligro mortal!

Transmite buen humor, sonríe y di con voz agradable la simple palabra “gracias” en toda circunstancia y tan a menudo como puedas. En Occidente se dice “dad y tomad”, pero nosotros decimos: “Dad, dad y dad tanto como podáis”. No pierdes nada porque has recibido la vida y todo lo que hay en este mundo de forma gratuita. Eres el hijo o la hija única del Universo infinito que crea, anima, destruye y reproduce aquello que necesitas. Si sabes esto, todo te llegará en abundancia. Si temes perder tu dinero o tu propiedad por el hecho de dar, es que estás enfermo y eres desgraciado y tu discernimiento supremo está parcial o totalmente oscurecido. No ves el Orden grandioso del Universo.

La ceguera de espíritu es mucho más peligrosa que la ceguera física.

Sacrificarse quiere decir dar lo máximo y lo mejor de lo que se tiene. El sacrificio es una ofrenda al amor eterno, a la libertad infinita y a la justicia absoluta. El verdadero sacrificio consiste en dar con alegría la propia vida o el principio omnisciente, omnipotente y omnipresente de la propia vida: El satori. Es una liberación.

Nuestra Madre, la Tierra, se da perpetuamente para nutrir la hierba, y la hierba se da para nutrir a los animales. Los animales dan vida a este mundo con su alegría, y la única nota discordante la da el hombre, que mata y destruye. ¿Por qué el hombre no se da a los demás? En la naturaleza, la muerte es seguida por una vida nueva, por lo que el hombre a su vez debería darse para realizar el milagro más asombroso de la creación y encontrar la libertad infinita, la felicidad eterna y la justicia absoluta. Los que no comprenden esto son esclavos, enfermos o insensatos.

Si estás contento en cualquier circunstancia, dando sin cesar a los demás y particularmente lo más grande y mejor de este mundo, serás feliz y amado por todos.

Antes de todo, debes restablecer tu salud de modo que obtengas al menos 60 puntos en las siete condiciones de la Salud y la Felicidad.

6.- Rapidez de juicio y de ejecución. (10 puntos)

Una persona con buena salud debe tener la facultad de pensar, juzgar y actuar correctamente y con rapidez y elegancia. La rapidez es la expresión de la libertad. Las personas que son prontas y precisas, como las que están dispuestas a cualquier llamada o desafío, están en buena forma. Se distinguen por su facultad de poner orden en todos los aspectos de su vida diaria, lo que puede constatarse en el reino animal

y vegetal. La belleza de la forma o de la acción es el signo de la comprensión del Orden del Universo. La Salud y la Felicidad son igualmente manifestaciones del Orden del Universo expresadas en nuestra vida cotidiana, igual que la serenidad. Por lo demás, la vida, la salud, la divinidad y la eternidad son una sola cosa.

7.- Justicia. (55 puntos)

La séptima condición de la salud es la Justicia. ¡Si no se entiende esto, lo que se sabe de la macrobiótica se convierte en un pecado! Solo hay una persona entre mil o entre un millón que comprenda la Justicia, por eso la infelicidad está tan extendida.

La Justicia a la que me refiero es muy simple: Es otro nombre del Orden del Universo. Por eso, el que vive confiándose a la Justicia consigue la Felicidad eterna y la Libertad infinita.

El que comprende el Orden del Universo, el que lo asimila y lo hace suyo y lo practica, no tiene necesidad de sumergirse en ningún otro estudio.

. Lo que se sabe de la séptima condición de la salud puede resumirse así:

- No mentir nunca para protegerse a uno mismo.

- Ser exacto.

- Amar a todo el mundo.

- Buscar siempre las dificultades, encontrarlas, combatirlas, resolverlas y vencerlas con todas tus fuerzas.

- Ser cada vez más feliz y difundir la luz y la felicidad por todo el mundo.

- No tener nunca dudas y transformar la desdicha en felicidad.

Escrito por Georges Ohsawa en su libro "Macrobiótica Zen"