miércoles, 28 de marzo de 2012

MACROBIÓTICA/VEGANISMO Y CONSUMO DE MARIHUANA

Al ser la marihuana un producto “natural”, últimamente ensalzada por sus supuestos beneficios consumida en pequeñas cantidades junto a tratamientos médicos químicos (la gran excusa para justificar su consumo), no se termina de valorar objetivamente sus efectos energéticos en personas vegetarianas, veganas o macrobióticas, y puede ser peligroso si se consumen drogas junto a una alimentación de origen vegetal.
No estoy juzgando las drogas. Cada cual puede hacer con su vida lo que quiera, y experimentar libremente. Las drogas se han utilizado desde los tiempos más remotos con fines de apertura de consciencia, pero esto se ha hecho siempre de manera ritual y dentro de un contexto, y no como un hábito de consumo mecánico.
A lo largo de los años que llevo trabajando como nutricionista y tras observar los cambios que se han dado en mi y muchas otras personas a todos los niveles al cambiar a una dieta vegana-macrobiótica puedo afirmar que tod@s nos volvemos mucho más sensibles al efecto de cualquier sustancia o vibración externa que incorporamos, ya sea comida, bebida, aire que respiramos, sonidos, ambientes sociales…
El efecto de las drogas sobre el cerebro es prácticamente el mismo en todas las personas, pero sus repercusiones a nivel mental y emocional varían en función de la constitución y condición de cada persona en concreto. Una persona muy yang, con una mente fuerte tolerará mejor estas sustancias que otra yin.
Las dietas basadas en una gran mayoría de productos vegetales carecen casi de energía yang extrema, a no ser por el miso, shoyu, umboshi…o ciertos métodos de cocción yang como la presión, horno, fritos…, el yang extremo viene de la sal y proteína animal. Los cereales también nos proporcionan esta energía yang, pero mucho más centrada pues son vegetales (ver artículo http://agnesmacrobiotica.blogspot.com.es/2009/05/clasificacion-general-de-los-alimentos.html ). Por ello es importante no tomar drogas o azúcar en dietas vegetales ya que esto nos puede llevar a caer en emociones yin (dispersión, olvidarse de las cosas, confusión, ñoñería, vivir como en un estado permanente de ensoñación o en las nubes, preocupación, “bajones”, histeria, ansiedad, tristeza, sin fuerza de voluntad, atontad@, no sabe ayudarse a sí-mism@...) o en última instancia a alguna enfermedad mental.

Si hemos consumido yang extremos durante nuestra vida, o si hemos sido sometid@s a circunstancias de presión, rigidez, exigencia…en un intento de contrarrestar su efecto contractivo en nuestro organismo, buscaremos incorporar yin extremo (drogas, azúcar, chocolate, helados, etc…) para relajarnos, paliar el fuego interior, evadirnos de las emociones yang (posiblemente de rabia, frustración, resentimiento…) que nos han producido. Porque es lo más rápido, lo que la sociedad de consumo nos pone delante, y lo que nos mantiene unid@s a personas que vibran en la misma energía inconsciente (siempre es más fácil llorar y lamentarse en compañía que trabajar en soledad sobre nuestro lado oscuro).


Tal y como dice Georges Oshawa: “Como producto de una cultura carnívora, sometida a grandes presiones para conseguir el éxito en un mundo cada vez más competitivo, la persona atraída por las drogas suele ser excesivamente yang. La educación que ha recibido es tan analítica, que inevitablemente se sentirá atraída por el extremo opuesto –por todo lo que es yin- por todo mlo expansivo que promete su libertad, el final de todas las restricciones. Su dieta, su educación y las presiones sociales a las que se halla sometid@ son tan yang que no quiere más que abandonarlo todo y “someter” su cuerpo, mente y espíritu a determinadas condiciones” (…) “al estar sometid@s a un sistema educacional tan intensamente intelectual, lo único que quieren es llegar al otro extremo y aniquilar el intelecto, y el intelecto desaparece con la deterioración del tejido cerebral a través del consumo de drogas”.
Es también importante saber que ante la compulsión de tomar alimentos o sustancias yin extremas hay un montón de sustitutos sanos, y que esta compulsión nace de una tensión interior muy grande.
Vamos a ver ahora cómo explica esto Herman Aihara, uno de los maestros pioneros en macrobiótica, en un libro que ya no se edita y que es de gran ayuda para comprender, ya que solo comprendiendo podremos efectuar los cambios que necesitamos si creernos ciegamente lo que nos dicen y sobretodo de manera voluntaria y libre, que es la única que funciona.


MARIHUANA:
(Fuente: "Tabaco, mariguana y drogas duras" de George Ohsawa, Herman Aihara y Fred Pulver)
¿Es la marihuana capaz de producir daño físico? ¿Un daño mental? ¿Acaso resulta beneficiosa? Hace tiempo que la ley ya no prohibe el consumo de alcohol. ¿Sería conveniente suavizar o eliminar las prohibiciones actuales que afectan al consumo de marihuana?
Estas son las preguntas que más fácilmente se suscitan cuando se habla de la marihuana y cuando los periódicos y revistas se ocupan de este tema. Reina mucha confusión y se suele discutir bastante sobre este tema.
Por otra parte hay muchas personas que nos han preguntado nuesta opinión sobre estas cuestiones, añadiendo preguntas como: ¿Cuáles son los efectos específicos de la marihuana sobre la mente y el organismo humanos?, ¿Es posible que la marihuana sea un buen complemento para la dieta macrobiótica?, ¿ La marihuana, es yin o es yang?, etc…
DIFERENTES FORMAS DE CONSUMO Y EFECTOS FISIOLÓGICOS:

Al ser fumada, la marihuana entra rápidamente en la corriente sanguínea, a través de los pulmones, lo que impide su transmutación mediante las secreciones digestivas de la boca, del estómago y de los intestinos, y actúa entonces sobre el cerebro (sumamente yang, sobretodo el mesencéfalo – las células de nuestro cerebro consumen aproximadamente el 50% de oxígeno (yin) que respiramos) y el sistema nervioso. Es la parte parasimpática (yang) del sistema nervioso la más afectada. El hecho de que la marihuana se dirige especialmente a estas áreas demuestra que se trata de un producto extremadamente yin y explica porque la mente de una persona que consume marihuana queda “ensanchada”- expandida- yin.

William H McGlothlin, doctor en medicina y psicólogo de la Universidad de California declara que:
“los efectos fisiológicos inmediatos del consumo de marihuana son un aumento de los latidos del corazón (yin), una disminución de la temperatura del cuerpo (yin), un aumento de las pupilas (yin), micción frecuente (yin) y un incremento del azúcar en sangre (yin).”
Si bien es verdad que los efectos del consumo de esta droga son yin, los consumidores también experimentan efectos yang, como un aumento del apetito (muy especialmente por dulces) y una cierta deshidratación. ¿contradicen estos efectos yang nuestras afirmaciones anteriores sobre el carácter extremadamente yin de la marihuana?
A continuación explicaremos como estos efectos yang constituyen unas fases intermedias de un largo proceso yin de debilitación.

EXPLICACIÓN YIN-YANG DE LOS EFECTOS FISIOLÓGICOS:

El mecanismo de equilibrio del nivel de azúcar en la sangre:
Cuando comemos, el proceso de la digestión convierte los alimentos en glucosa (yin – un azúcar simple), la cual es llevada a la sangre por el páncreas. En este órgano, el aumento del nivel de azúcar en la sangre estimula la producción de insulina (sumamente yang), que es transportada por la sangre hacia el hígado, en el cual convierte el exceso de glucosa en la sangre, en glucógeno (yang, un azúcar complejo) que queda almacenado en el mismo hígado.
Una disminución del nivel de azúcar en sangre estimula la secreción de glucocorticoides por parte de las glándulas suprarrenales y de corticotropina por parte de la hipófisis (ambas secreciones son yin), que hacen subir el nivel de azúcar en
la sangre, mediante la conversión por parte del glucógeno almacenado en el hígado en glucosa.

Con otras palabras, en un cuerpo en buen estado de salud, el nivel de azúcar en la sangre depende de:
- la insulina (yang)
- los glucocorticoides y la corticotropina (yin)
Ahora bien, en un organismo que funciona mal, las oscilaciones en el nivel de azúcar en la sangre, son mucho más bruscas. Por ejemplo, si el páncreas segrega una cantidad excesiva de insulina, automáticamente se convertirá una cantidad demasiado grande de glucosa en glucógeno; el nivel de azúcar en la sangre disminuirá entonces y se mantendrá bajo. (este fenómeno, por cierto muy expandido se llama hipoglucemia- VER ARTÍCULO EN ESTE MISMO BLOG - ). Responde a las causas siguientes: la sobreestimulación del páncreas por cantidades excesivas de azúcares simples procedentes de azúcar, miel y frutas e indirectamente por drogas como por ejemplo la marihuana. Esta últma causa será explicada en detalle en el próximo apartado.
Si por otra parte el páncreas no segrega suficiente insulina, el hígado no podrá convertir el exceso de glucosa en glucógeno. (así se produce la diabetes, cuando el páncreas se cansa de producir insulina para neutralizar los antes mencionados alimentos o drogas fuertemente yin, o cuando eventualmente queda totalmente agotado por este esfuerzo, se comenzará a acumular un exceso de glucosa en la sangre y se mantendrá elevado).
Con otras palabras, la estimulación excesiva por productos yin conducirá primero a la hipoglucemia (disminución del azúcar en la sangre) y más tarde a la diabetes (elevado nivel de glucosa en la sangre).


EFECTOS ESPECÍFICOS DE LA MARIHUANA SOBRE EL EQUILIBRIO DEL NIVEL DE GLUCOSA EN LA SANGRE:

Como ya hemos observado en ocasiones anteriores, la marihuana pasa directamente a la sangre, sin ser previamente transmutada por los órganos del sistema digestivo. Cuando llega al hígado, actúa como un catalizador del proceso de conversión de glucógeno en glucosa (rehecho actúa como un sustituto artificial de los glucocorticoides y de la corticotropina). Se elevará por tanto el nivel de azúcar en la sangre.
La primera consecuencia de esta elevación del nivel de glucosa en la sangre (yin) es el aumento de la combustión (yang) de la glucosa, proceso que produce residuos (yin) en la forma de agua y dióxido de carbono (C16H12O6 + 6O2------6CO2 + 6H2O). ésta es la causa del aumento de la micción (yin) que da lugar a una deshidratación (yang) que conduce al consumo de líquidos (yin). La segunda consecuencia consiste en la secreción de insulina (yang) que da lugar a la reconversión del exceso de glucosa en glucógeno y a la disminución del nivel de azúcar en la sangre(yang).

Si la persona en cuestión sigue fumando, se convertirá más glucógeno en glucosa; consecuencias: más combustión, micciones, producción de insulina, etc. Durante este proceso, tanto el el suministro de glucógeno al hígado, como el nivel de glucosa en la sangre se reducirán considerablemente. Esto explica las ganas de comer cosas dulces. Si entonces se tomaran dulces, entonces se dispararía la producción de insulina, aumentaría la micción, etc.
Pero este círculo vicioso no dura eternamente. Todo lo que tiene un principio tiene un final. Tras unos días o unas semanas de consumo de marihuana, la sobreproducción de insulina provocará una hipoglucemia. Luego, llegará inevitablemente el momento en que el páncreas se canse de producir insulina, debido al estado de agotamiento en que se encuentra, lo que tendrá como consecuencia que se establecerá un estado de diabetes.


EFECTOS MENTALES:

Si bien los científicos médicos no tienen respuestas claras que ofrecer respecto a esos efectos, la mayoría de los psicólogos alerta sobre el peligro de cambios de personalidad producidos por la marihuana.
Ellos llaman la atención sobre el hecho de que los consumidores de marihuana acusan una disminución de la capacidad de trabajo (yin) y una tendencia al ocio y a la pasividad (yin). Suelen ser individuos introvertidos en exceso (yin) y acostumbrados a pensar en términos infantiles basados sobre fantasías (yin). Pierden la capacidad de pensar objetivamente y de tomar decisiones que requieren una mente clara y práctica (también son características yin). También suelen ser personas que en un grado más que normal están inclinadas a dejarse motivar por sugerencias de otras personas (ser fácilmente impresionable es también una característica yin). Con otras palabras, su capacidad de pensamiento (capacidad de juicio) se vuelve infantil, son personas que viven en un mundo de fantasías psicodélicas.

Aunque sea posible que estos efectos no sean cruciales para un fan de la medicina alopática, desde el punto de vista de la macrobiótica, son de suma importancia. Solo mediante el desarrollo de nuestra capacidad de pensar objetivamente podemos llegar a ser personas libres, y por tanto felices.
Hace unos dos meses un hombre joven de casi 30 años, tras haber estado viajando a la India, Turquía, el norte de África y México, vino a verme. Aunque se considera a sí mismo un seguidor y defensor de la manera macrobiótica de vivir, es al mismo tiempo un fanático e inflexible abogado de la marihuana. En su mundo confuso y distorsionado, la marihuana es una diosa. Si bien tiene una manera suelta y elegante de hablar, manifiesta tener un pensamiento subjetivo e ilógico. No es una persona responsable. Más pronto o más tarde, esta fachada de auto-satisfacción se derrumbará y se revelarán sus profundos temores ante la vida; la VIDA REAL. ¿Qué hará entonces?
Desde nuestro punto de vista, la necesidad de drogas que alteran la mente sólo cesará cuando las personas se hayan dado cuenta de la importancia de basar su civilización sobre el mundo de las plantas –comiendo cereales como alimento principal y verduras como alimento secundario. Sólo así podremos vivir feliz y alegremente, sin que nos acosen motivos de entregarnos a los “placeres” autodestructivos del mundo de las drogas.


ASPECTOS SOCIOLÓGICOS DE LAS DROGAS:

¿Cuál es el mal verdadero? Para comprender la contestación hace falta ponerse primero en el lugar de la juventud. Si tuvieras 20 años, ¿Cuáles serían los objetivos excitantes o los valores positivos que pudieran servir como base para el resto de tu vida?
¿La familia? La familia es una institución, que carece generalmente de necesaria felicidad y que muchas veces está a punto de desintegrarse. ¿La religión? Se encuentra en un camino difícil y no sabe qué decirnos. ¿La defensa de ideales políticos? Tal y como está, hemos dejado de confiar en la validez del sistema actual.
Las ciudades están cada día más contaminadas, más alejadas de la naturaleza. Parece que ya no sabemos valorar los árboles, la hierba, el agua pura, la salida y la puesta del sol. Las noticias mundiales están repletas de violencia, opresión, hechos sin propósito determinado, muerte y la amenaza de la guerra nuclear. Mientras las naciones industrializadas tienen automóviles, lavadoras, moqueta de pared a pared, semanas laborales de 48-60 horas, pero las mismas carecen de objetivos a largo plazo que hace que la gente llegue a disfrutar realmente de la vida. De hecho no parece haber objetivo alguno, ningún catalizador capaz de convertir la vida en algo que valga la pena. Decir que el futuro de la humanidad no parece nada brillante es quedarse corto.
El verdadero mal consiste en no saber a dónde va a ir a parar todo esto. El mal consiste en la falta de unos conocimientos espirituales concretos o de un objetivo para la vida. Efectivamente la marihuana es peligrosa, no tanto por lo que puede hacer como por lo que no nos deja hacer. No puede solucionar los problemas que tan desesperadamente necesitan de una solución, no puede dar un objetivo a una vida que carece de ellos, no puede traer la felicidad a un mundo que carece de ella.
La solución consiste en crear una alternativa mejor. Y esta alternativa implica el reconocimiento del verdadero significado y del verdadero objetivo de la vida.


miércoles, 7 de marzo de 2012

SOBRE MACROBIÓTICA Y SOBERANÍA ALIMENTARIA


Una de las características de la MACROBIÓTICA desde que empezó  a expandirse en Occidente es que ha sido y es una filosofía adaptable a los constantes cambios sociales que se han dado en el mundo. Desde tiempos ancestrales hasta hoy en día, numerosas personas de todo el mundo dedicadas a observar la relación entre el modo de vida, la alimentación, la salud y el bienestar han aplicado los principios de la macrobiótica convirtiéndolos en la solución que aporta mejoras en la calidad de vida de quienes la practican.
Muchas personas empiezan a profundizar en la filosofía macrobiótica a través de los interesantes cambios personales que experimentan variando pautas de alimentación. A otras les llama la sana suculencia que ofrece la cocina macrobiótica. ¡¡Qué bien poder mejorar nuestro nivel de energía, salud personal, relación con el entorno y darnos placer comiendo sano!! 

La alimentación macrobiótica, da mucho de sí. Va desde la dieta nº7, el estándar 50-60% cereales, 30% verduras, 10% proteínas, etc. hasta la más exquisita cocina gourmet que incluye casi todo tipo de alimentos frescos, integrales, de cultivo local y ecológicos.
Atardecer rojo en Cubelles


La imagen que se da de la macrobiótica en muchos medios de comunicación no especializados en macrobiótica actualmente, es independientemente de lo que cada uno/a busca en ella, o bien la de una dieta mediante la cual las artistas y determinados personajes de la élite preservan su delgadez y buen tono de piel  o bien la de una dieta peligrosa debido a las posibles carencias nutricionales que le atribuyen cronistas que poco saben de ella y que no la han experimentado ni a medio ni a largo plazo. Esta imagen se aleja de la realidad de la mayoría que la practica, de su verdadera esencia y  corresponde a una aplicación muy parcial del potencial para el cambio personal y social que la macrobiótica nos ofrece.
El objetivo último de la macrobiótica, según las enseñanzas de George Ohsawa es alcanzar la libertad infinita a través de la calidad de vida que en gran medida viene determinada por la calidad de los alimentos que comemos, tomando consciencia de cómo éstos nos influyen a nivel físico, mental y espiritual, y por lo tanto nos ayudan a evolucionar o contribuyen a crearnos desajustes y  enfermedades.
Para alcanzar este objetivo, Ohsawa utilizaba para sintetizar su sistema alimenticio y de vida la noción de vivere parvo, es decir, "vivir sólo con lo que es necesario", a través de los siguientes principios básicos:
1.       Comer tan sólo cuando se tiene hambre y sólo la cantidad necesaria (o ser consciente de que, fuera de eso, el resto son excesos, aunque sean bien placenteros y a menudo ciertamente innecesarios).
  1. Tomar alimentos provenientes del medio en el que se vive y de temporada (éstos nos corresponderán de una manera más armoniosa, ya que las personas, como los alimentos, somos un producto de nuestro medio).
  2. Evitar tomar demasiadas sustancias o alimentos extremadamente Yin con el fin de favorecer la fortificación del sistema nervioso autónomo (que se considera que constituye la base de un sistema inmunitario eficaz).
  3. Tomar alimentos lo menos manipulados posible (integrales, sin abonos ni productos químicos, etc.).
  4. Masticar concienzudamente cada bocado (1)
Atardecer en la Olla de Altea

La macrobiótica tiene en común con la soberanía alimentaria la potenciación del consumo de alimentos de la estación, cultivados en la propia localidad, y ecológicos (principios básicos 1, 2 y 4) .
La soberanía alimentaria constituye un posicionamiento que planta cara al actual desarrollo de la industria agro-alimentaria. Propone recuperar la tradición agrícola para abastecer a las poblaciones desde sus propios campos, pudiendo controlar y decidir cómo se cultiva, el origen de los alimentos y por tanto su calidad, evitando manipulaciones genéticas y comerciales sobre los mismos.
Michio y Aveline Kushi, en  los años 60, invirtieron todos sus ahorros en potenciar el cultivo ecológico del arroz en EEUU y fundaron Erewon, la primera distribuidora de alimentos orgánicos,  ya que en esos años, sólo se podía comprar arroz integral y alimentos que contenían pesticidas. Hoy en día, la expansión de los negocios de alimentos ecológicos demuestra que estaban en lo cierto cuando apuntaban que “un grano da 10.000 granos”. 
La macrobiótica original era un estilo de vida afín al DECRECIMIENTO, el cual argumenta que podemos consumir menos y vivir mejor felizmente.  Es decir, “vivere parvo” o hacer lo máximo con lo mínimo.
Atardecer en Calpe


La práctica de la dieta macrobiótica es una manera de incidir en el descenso del consumo de productos alimenticios importados o que han sido alterados mediante procesos industriales (refinados, con aditivos, envasados, congelados…) y por tanto, de contribuir mediante los propios hábitos de consumo  en la sostenibilidad. Pero... ¿Comprar productos ecológicos y comerlos aplicando el Principio Único para mejorar nuestra salud es suficiente? ¿Nos quedamos aquí o queremos ir un poco más allá implicando nuestro modo de vida participando en todo lo que podamos en la sostenibilidad de la tierra?

En mi opinión, se hace necesario poner freno al consumo de productos ecológicos que provienen de otro país. Por ejemplo, productos macrobióticos del  Japón o vegetales de Latinoamérica en España. En vez de importarlos de países lejanos, compremos los cultivados en la propia localidad o país y elaboremos en casa los productos típicos del Japón, que se usan en la macrobiótica: el miso, el tamari, el tekka...comprando lo mínimo que proviene del extranjero; comamos algas del Mediterráneo o de Galicia. Hagamos también nuestro propio seitán, leches vegetales, etc. ¡Ahorraremos envases innecesarios y un buen pellizco de euros!

También se debería de integrar la fitoterapia propia de nuestro hábitat y usarla como remedio curativo. Yo lo he hecho siempre. Para mi no tiene sentido emplear hierbas chinas o soluciones ayurvédicas si en el parque natural del Foix, que está a 15mn de mi casa, puedo encontrar tomillo, hipérico, gordolobo, manzanilla, poleo, salvia, espliego, ruda, malva, cola de caballo, llantén, diente de león, ortigas...
Estas hierbas son también fáciles de encontrar en las herboristerías o se pueden plantar en macetas en la terraza.

La soberanía alimentaria entiende  el comercio internacional como un complemento a la producción local. Implica devolver el control de los bienes naturales, como la tierra, el agua y las semillas, a las comunidades y luchar contra la privatización de la vida. (Esther Vivas). Es una llamada a recuperar la resiliencia, la autonomía  y la libertad de los pueblos, a unirnos en comunidades, a  trabajar en colaboración. En resumidas cuentas, es un gran paso hacia la propia libertad y quizás hacia la consecución de la libertad infinita. Para ello, es necesario disfrutar de buena salud y fortaleza, aspectos personales a los que nos lleva un adecuado equilibrio en la alimentación, comprendiendo  a través de la macrobiótica como actúan los alimentos en nuestro organismo para lograr este óptimo nivel de salud que nos permite despreocuparnos de las enfermedades y de la energía destinada a resolver malestares en general. Si la salud física y mental se encuentran en orden, se puede enfocar las energías hacia el trabajo que realmente deseamos desempeñar, hacia proyectos para el cambio social, hacia la soberanía de la localidad, hacia la unión que hace la fuerza, si esto es lo que se quiere hacer.

Licencia Creative Commons
SOBRE MACROBIÓTICA Y SOBERANÍA ALIMENTARIA por AGNÈS EMMANUELLE PÉREZ se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Basada en una obra en agnesmacrobiotica.blogspot.com.



viernes, 2 de marzo de 2012

EL HÍGADO Y LA DEPRESIÓN

cuerpo vegetaniano Cuerpo de vegetariano

El hígado juega un papel importante como intermediario para el mantenimiento de la homeostasis y del equilibrio interno. Todos los nutrientes que vienen del tracto intestinal (exceptuando una amplia proporción de grasas) van al hígado, donde son procesados antes de ser liberados en el torrente sanguíneo. Si está funcionando bien, puede allanar las sacudidas de la absorción y asegurar el que la sangre está abastecida con un buen flujo de sangre y con otros nutrientes. Esto, a su vez, asegura el que las suprarrenales y el sistema nervioso no tengan que hacer frente a emergencias internas creadas por tener o no tener demasiado o demasiado poco de esto o aquello. El hígado, entonces, sirve para proveer un medio interno constante en el que el sistema nervioso puede funcionar, y si hace su trabajo como toca, contribuye en gran medida a la auto-capacidad para mantener el sentido de la ecuanimidad, calma y mente pacífica.

Por supuesto, tal y como hemos visto antes, el hígado hace más que todo esto. Es también responsable de filtrar la sangre y eliminar cualquier deshecho, contaminante o toxina que podrían dañar las células a través del cuerpo o de interferir con sus funciones. Por ejemplo, elimina pesticidas, insecticidas y otros materiales tóxicos que podrían ser absorbidos con los alimentos, a la vez que muchos metabolitos que son creados por el mismo cuerpo.

Si el hígado no está funcionando correctamente y falla al hacer su trabajo tal y como debería, muchos de estos materiales tóxicos pasan a la sangre y circulan  a través del cuerpo. Esto puede causar tanto pesadez, malestar y dolor, como un suministro incontrolado de nutrientes. Esto es particularmente importante debido a los efectos que puede tener sobre el sistema nervioso, pudiendo crear un sentimiento de apatía, aletargamiento y a menudo depresión.

De hecho, algunos autores han sugerido que una de las principales causas de la depresión pueda ser un  mal funcionamiento del hígado. Si se concede la debida atención a la liberación de estrés del hígado y se lleva cuidado de no sobrecargarlo, dándole permiso para que recobre su capacidad natural, los síntomas de depresión van desapareciendo.

Lo primero y más importante es regular la dieta para no forzar al hígado a hacer frente a todo lo que el tracto intestinal absorbe y es llevado por él a la vena porta. Si hay grandísimas cantidades de nutrientes, como los que resultan de una sobre-alimentación o de comer alimentos muy refinados que se absorben demasiado rápido en un modo en que muchos de ellos no son útiles y deben eliminarse, o si hay grandes cantidades de químicos resultantes de comer alimentos contaminados con insecticidas, herbicidas u otros químicos; entonces, el trabajo del hígado se multiplica por dos, por tres, y aún por cuatro. En este caso no se puede regenerar e inevitablemente se agota.

cuerpo vegetariana Cuerpo de una vegetariana 

Comer demasiado hace trabajar demasiado al hígado. Y el hígado, al sobrecargarse empieza a funcionar pobremente y su influencia moduladora de la nutrición se pierde. Entonces, queda comprometida nuestra capacidad de recibir un flujo de energía constante que proviene de los alimentos. Puede ser inundado a veces por nutrientes con los que el hígado no se puede desenvolver y que entran directamente en el torrente sanguíneo, mientras que entre las comidas es deficiente hasta que las reservas del hígado no son adecuadas para llenar el vacío entre las comidas. Está, entonces, a veces lleno y a veces hambriento. Además está constantemente intoxicado por contaminantes internos que el hígado no está desechando. Se empieza a tener un sentimiento de incertidumbre, de no ser capaz de “creer en mi hígado”. Las emociones de  irritabilidad y sospecha resultantes  son proyectadas en la vida cotidiana y empiezan a ser características de la personalidad. El paciente de hígado puede desgastarse, debido a una absorción pobre de las proteínas; o puede volverse obeso debido a una sobre-absorción de azúcares, o puede mostrar una combinación de ambas posibilidades con músculos débiles y órganos insanos con un exceso de tejidos grasos. Podrá comer en demasía o comer demasiado poco, a menudo alternando entre las dos posibilidades. En ambos casos ha perdido su conexión con los signos que le harán saber cuando necesita alimento y cuando tiene suficiente. La relación realista que ha de existir entre la mente y el cuerpo, entre las señales fisiológicas internas y las respuestas fisiológicas, entre el tracto intestinal y el hígado aportando energía y equilibrio mental se ha perdido.

Queda claro, pues, que el hígado es un eslabón muy importante entre la alimentación y la mente, que sirve de intermediario en la interacción de ambas en muchos casos. En realidad se le podría implicar aún en otro misterio relacionado con esta interacción: de acuerdo con las enseñanzas de la medicina tradicional en Oriente, el hígado se ve afectado por las preocupaciones y por la “rumiación” mental . En términos utilizados por la teoría Ayurvédica, una obsesiva concentración de energía en el campo del intelecto lleva el plexo solar y el sistema digestivo a la negligencia (al abandono) y a la deficiencia. La persona sana está igualmente capacitada para estar alerta y para la actividad mental como para tener la flexibilidad de relajarse y darle permiso a su cuerpo para digerir su alimento y llevar a cabo sus procesos de eliminación. Cuando se está demasiado rígido y preocupado para que esto suceda, entonces, la activación de las enzimas digestivas y el suave funcionamiento del eje duodenal con sus órganos adjuntos, el hígado, el páncreas, etc...disminuye y se desequilibra aún más. El hígado se comporta como el elemento más fuerte de una digestión pobremente regulada y empieza a debilitarse gradualmente.
 
Cuando el fuego digestivo o pitta está correctamente regulado, se dice que la energía fluye constantemente y consistentemente del plexo solar, dándole a uno una sensación de vitalidad y bienestar. Cuando esto falla, los órganos accesorios de regulación que deberían ser normalmente empujados a desempeñar actividades extras sólo pueden dedicarse a la absorción en situaciones de emergencia. Las suprarrenales, tal y como hemos visto, pueden activarse respondiendo a tal emergencia, contribuyendo a menudo a un estado de tensión y ansiedad crónicas. La tiroides puede también entrar en este juego, y cuando se vuelve hiperactiva, se experimenta otra clase de nerviosismo y exhaustión.

FOTOS: http://www.blogdehumor.com/
Traducido por Agnès Pérez de : Diet and nutrition de Rudolph Ballentine.